“Para un reportero en una guerra, territorio comanche es el lugar donde el instinto dice que pares el coche y des media vuelta; donde siempre parece a punto de anochecer y caminas pegado a las paredes, hacia los tiros que suenan a a lo lejos, mientras escuchas el ruido de tus pasos sobre los cristales rotos. Territorio comanche es allí donde oyes crujir bajo tus botas, y aunque no ves a nadie sabes que te están mirando.”
Arturo Pérez-Reverte, Territorio Comanche.
Durante esta temporada de exámenes de junio aparqué la lectura de Gomorra para ahogar las penas estudiantiles en una obra algo más ligera. Entre tanto apunte de teoría periodística, necesitaba algo con más caña, periodismo puro, reporterismo exacerbado, supervivencia profesional. Algo que me hinchara la vena del cuello, una demostración de los porqués de haber elegido periodismo en vez de cualquier otra carrera más fácil o más difícil, con más o con menos salidas al mercado laboral. Abrí Territorio Comanche y comencé a leer.
Barlés y Márquez son dos reporteros de TVE que, mientras esperan a que el puente de Bijelo Polje sea reventado por los croatas para evitar el avance enemigo, divagan entre matojos y arbustos, apostados cerca de las balas, rememorando colegas muertos en una guerra que, como todas, carece de sentido cuanto más dentro de encuentras.
Márquez es el cámara y Barlés (Reverte) el periodista. La excusa para contar recuerdos, vivencias e historias de guerra lo encuentran en el tiempo de espera que usan mientras el puente de Bijelo Polje no es derribado. Márquez no quiere perderse tal espectáculo y por ello aguardan durante todo el libro a que las cargas que hay colocadas en la base exploten. Las imágenes lo son todo y, en cierto modo, se presenta al cámara como un cazador de momentos. Y el que no se hace con un puente en el momento de saltar por los aires, no es leyenda.
Es un libro cortito, ideal para leer en un par de ratos, muy entretenido y sobre todo interesante para aquellos que, como yo, estudian periodismo. Además, todo ello aderezado con la prosa siempre dura de Pérez-Reverte. Un must read para cualquier periodista, desde los conatos de quince años hasta las viejas glorias que, puro en boca, reparten sabiduría en conferencias y charlas.
Escrito por Alberto Espinosa 
Escrito por Alberto Espinosa
Escrito por Alberto Espinosa 
u título es “Trapos sucios”, y una vez leído el libro, incluso sin haberlo hecho de manera completa, es fácil comprobar el porqué de la elección que realizó el autor. Y es que el objetivo por mirar en la basura y en los defectos de las personas es el eje sobre el que pivota la trama principal que desnuda David Lodge. Sin embargo el título por sí solo no incita a la lectura, ni tampoco ayudan demasiado las tapas, de color amarillo, ni la propia ilustración que acompaña, que no se sabe realmente lo que es.

