El actor argentino Ricardo Darín está presentando actualmente la obra “Art” en el teatro Trívoli hasta finales de febrero
Aunque la mayoría de la gente le conoce por la genial película “El hijo de la novia”, Ricardo Darín tiene en su haber más de veinte papeles desde que comenzase a seguir los pasos de sus padres. Se declara “afortunado” porque siempre ha habido alguien que ha creído en él en su trabajo. Casado y con dos hijos, el actor argentino considera a su familia como “lo más importante”. Y es que siempre ha estado muy apegado a su entorno, a pesar de que sus padres estuviesen separados “porque yo se lo pedí al verles discutir tanto”.
Sentado en una rígida silla de su camerino, Ricardo se mira al espejo. Está tranquilo, parece que no va a subirse a un escenario en unos minutos. Darín tiene hoy 46 años. Toda una vida dedicada a la actuación, que comenzó a “los dos años y medio, en un programa de mis padres. A los ocho hacía radioteatro y a los diez la afición se convirtió en trabajo”. Al contrario de lo que pueda pensarse, el argentino afirma que “siempre ha habido alguien que ha creído en mí. Soy muy afortunado por eso”.
Buenos Aires le vio nacer antes del comienzo de la dictadura militar, periodo que le ha marcado profundamente. “El miedo se instaló en la sociedad. Yo conocí al primer desaparecido, y su propio hermano dijo: “Algo habrá hecho”. Este sentimiento tan cobarde se generalizó”. Por hechos como este se declara agnóstico, y afirma que “las ideologías le han decepcionado”. Los actos políticos del régimen argentino le generaron un espíritu rebelde. “Me gustaría ser valiente. No darle la mano a quien no debo dársela. Tener más arrojo para decir lo que pienso sin autocensura, sin medir las consecuencias ni los resultados”.
El actor argentino está casado y tiene dos hijos, “Ricardo, de 15 años, y Clara de ocho”. Sin dudar ni un ápice, afirma que su familia “es lo que más feliz le hace, sus caras, sus ojos, sus aromas…Cada vez que los ve se siente afortunado”. Aun así, el actor estuvo separado de su mujer durante un año y medio. “Lloramos juntos por separarnos y nos tratamos muy bien, tanto que acabamos siendo novios”, afirma. “Mi vida cambió al conocerla y tener un hijo. Te das cuenta de que ya no eres lo más importante”.
Pero no todo han sido buenos momentos en su vida. Recuerda con especial dramatismo “la cara que se le puso cuando se enteró de que su padre había muerto. Murió una semana antes del nacimiento de su primer hijo”. Sus padres estaban separados desde que él tenía 12 años. “Te tienes que separar”, le dijo Ricardo a su padre al verles discutir. Él, con lágrimas en los ojos, “se fue esa misma noche de casa”.
Suena el primer timbre para los espectadores de la obra. Ya pueden pasar a la sala. Ricardo sigue absorto en la conversación sin hacer caso al aviso. “La raíz de lo sucedido en mi país es una crisis cultural en el sentido de que hemos olvidado los valores de nuestra identidad en pos de modelos ridículos”, afirma sobre la situación política argentina. Darín no es sólo un buen actor, es un gran conversador y pensador. “Me psicoanalicé con 18 años, pero me encontré con un señor que frente a lo que yo planteaba se conmovió y no pudo ayudarme. Sentía que mi vida podía esperar y tenía que darme a los demás. Vivía corriendo de un lado a otro, como el número de los platos chinos que giran”.

Entrevista indirecta basada en la realizada en “La Contra”, en el periódico La Vanguardia.