Soitu echa la persiana

Octubre 29, 2009

Es esta una etapa rara en el mundo del periodismo. Uno sabe que la profesión está cambiando, que el periodista tradicional de sombrero y gabardina cabalga a oscuras en busca de nuevos roles y que las pantallas están sustituyendo a los periódicos. Pero lo que no sabemos es lo que de verdad está pasando en las entrañas del periodismo, la próxima transformación, la siguiente evolución.

¿Hacia dónde vamos? Parece que la comunicación va fluyendo de manera que poco a poco va encontrando su rinconcito en Internet. Radio, televisión y prensa en la Red. El periodismo se muestra abocado a ello. Sin remedio.

Y sin embargo, nos encontramos noticias desconcertantes, como que Soitu cierra sus puertas por lo que parecen ser problemas de financiación.

Mientras los medios de comunicación tradicionales agonizan, las nuevas ideas online pretenden ser un referente en el mundo de la información. Y Soitu lo pretendía más que nadie, haciendo algo nuevo, diferente, para un público selecto y dándole especial importancia al periodismo ciudadano.

Se me antojan dos causas, a bote pronto, por las que el BBVA (principal fuente de financiación) ha cerrado el grifo. La primera es la obvia dados los tiempos que corren: la crisis obliga a recortar gastos. La segunda, que Soitu carecía de la audiencia requerida y sin ella no hay publicidad, por lo tanto, no hay ingresos.

Mobuzz, Soitu… ¿el siguiente será La Información? Parece que el buen periodismo en la Red española no llegará mientras no haya dinero. La salida de la crisis aportará un revulsivo y será entonces cuando de verdad veamos por qué derroteros viaja el periodismo: si por el nacimiento de nuevas redacciones, emisoras y televisiones o bien por la creación de webs periodísticas que convertirán al profesional de la comunicación en un todo en uno. ¿Acabará el periodista moderando foros en Internet?…


Los jugones mueren jóvenes

Octubre 17, 2009

Lo andaba yo pensando este mediodía, poco después de enterarme del prematuro fallecimiento de Andrés Montes. Para ser leyenda hay que morir joven. El primero que confirmó esta teoría fue, probablemente, Elvis Presley (por más que algunos se empeñen en lo contrario). Vivió rápido y murió sin arrugas, para dejar un cadáver bello. La primera leyenda.

La segunda, quizás, sea Marilyn. La rubia más amada del mundo también dejó un cadáver bonito, objeto de deseo de algunos, que en la viña del Señor hay de todo. El primer gran mito sexual murió a los 36 años sin que, de momento, se sepa a ciencia cierta el porqué.

El tercero es alguien demasiado reciente, por desgracia. El, para muchos, peor amigo de los niños Michael Jackson. El rey del pop duró 50 años sobre esos zapatitos con calcetines blancos, bailando en los escenarios como nadie, cantando ante los micros como pocos. Otra muerte sin que se conozcan muy bien los porqués han terminado de lanzar al autor de Thriller hasta el Olimpo de las leyendas.

Como ellos hay muchos casos más, pero estaremos de acuerdo en que la muerte, llegada antes de tiempo, ensalza al personaje. Y ayer, a los ciencuenta y pocos, falleció Andrés Montes. No repetiré el tópico de “la vida ya no es tan maravillosa” que ya han usado todos los periódicos, radios y televisiones del panorama inforamtivo español, pero sí que entonaré un sentido Descanse En Paz, porque más allá de gustos periodísticos, Montes parecía un buen tío. Frente al micro, el “negro” entretenía como pocos, y cuando narraba baloncesto, hacía entretenido hasta un Bucks-Pacers de finales de los 90. Su tándem con Daimiel, sensacional.

Le sacaron de Canal + y le metieron en laSexta para narrar fútbol sin saber muy bien por qué. Ya no era lo mismo, y Montes se ganó un cierto grupo de detractores que bajaban el sonido de la TV cuando jugaban Tiburón Puyol, MotoGP o Humphrey Bogart. Como todos los genios, dividió a España. La mitad le quería y la mitad no le soportaba enfrente de la cámara. Sin embargo, consiguió que todos le respetaran. Por eso hoy es un día triste para todos.

DEP jugón.


La almendra

Julio 1, 2009

Hoy comenzaban mis prácticas en Radio Nacional de España. Todos los estudiantes de periodismo nos hemos preguntado alguna vez cuál será la primera noticia que nos publicarán, la primera locución que saldrá al aire, la primera imagen nuestra que saldrá por la televisión. Cómo será esa sensación de haber informado en un medio de comunicación, de haber resultado interesante para alguien.

Todo llega, y las prácticas suelen ser el momento idóneo para el debut, para perder la virginidad periodística sin pensarlo, sin meditarlo adecuadamente, con lo primero que aparezca por esa discoteca llamada redacción.

Estará mejor o peor y la experiencia será positiva o negativa en función de tu capacidad y de, sobre todo, la suerte. Pero lo que es seguro es que pasará mucho tiempo antes de que se te olvide aquella primera vez que tu voz sonó por la radio, tu cara salió en la tele, o tu pluma en un periódico.

A mí me tocó la almendra. El crecimiento de la producción de la almendra en esta campaña 2009/2010 con respecto a la anterior. Quién me hubiera dicho que me desvirgaría en la radio con una almendra, un fruto seco que suelo ser incapaz de pelar correctamente. Entrevisté a Tomás Paredes, responsable de COAG Murcia, grabé unos cortes, hice el guión y lo locuté. Ale, al informativo de las 13:30.

Lo cierto es que no pensé que mi primer día en la redacción supondría hacer una pieza que se emitiera en el informativo, más todavía si digo que aún tengo que familiarizarme con los programas de edición, la correcta locución y la desenvolutra necesaria para informar con todas las de la ley.

Pero aun así, jamás olvidaré mi primera vez. Cada vez que coma almendras, no podré evitar una leve sonrisa. Mi fruto seco favorito.


Rebelión en la granja

Junio 30, 2009

Los nuevos tiempos han aupado a Internet como la plataforma definitiva. Innegable es la influencia que tiene en la sociedad, como es innegable también la constante evolución, con perenne apariencia, que la Red va demostrando día a día, hora a hora, segundo a segundo.

Internet ya no es el futuro; Internet es el presente. Y para los medios de comunicación está suponiendo la revolución más importante de los últimos años. Primero fue la radio la que casi se come al periódico, luego la televisión la que casi se come a sus dos hermanos pequeños, y ahora muchos se empeñan en creer que Internet será el Tiranosaurio Rex que devorará papel, altavoz y pantalla sin apenas pestañear. Nada más lejos de la realidad.

Internet ha favorecido la democratización de la información, ya no sólo el que cada persona del mundo pueda acceder a ella a través del consumo de un periódico, sino que ha liberalizado la comunicación de modo que cualquiera puede informar, opinar y expresarse como si de su propio medio se tratase. Eso es lo que temen los medios, una especie de rebelión en la granja. Sus consumidores se han convertido en competidores.

Además, la crisis económica mundial daña a la prensa en materia publicitaria: los anunciantes se van borrando y el dinero no entra. Menos ingresos, más despidos. Más despidos, menos calidad. Y así sucesivamente hasta llegar al lado oscuro, que diría Yoda.

Por eso, donde algunos ven crisis, otros ven oportunidad. La de aprovechar cada céntimo en mejorar el medio de comunicación, darle la vuelta al bucle anteriormente mencionado y empezar por invertir en calidad, en periodistas formados, en reporteros intrépidos que cuenten historias que de verdad interesen e importen y deban ceñirse a la guerra dialéctica de los políticos y a ese periodismo del “día de la marmota” que menciona Jeff Jarvis.

Soitu y lainformacion.com son, probablemente, los dos mejores ejemplos de experiencias positivas en medio de la crisis. El primero busca un nicho diferente entre los lectores, informando de diferente modo al resto de comunicadores y dotando al usuario de un papel importante al retribuir los artículos ciudadanos que llegan a portada. El segundo, al dejar la información de relleno a los “otros”, aprovecha sus recursos para que sus redactores puedan escribir reportajes útiles, interesantes, cercanos. Y aunque de momento no está al 100% operativa, sus intenciones van por muy buen camino.

En definitiva, el periodismo debe dejar de ver enemigos allí donde sólo hay aliados. La democratización de la información tiene que conllevar un incremento de la calidad de los medios de comunicación para salir del callejón en el que se han metido ellos solos. Y las claves están aquí, en la WWW, en las tripas de su “peor enemigo”.


Historias de buenos y malos

Junio 23, 2009

“Para un reportero en una guerra, territorio comanche es el lugar donde el instinto dice que pares el coche y des media vuelta; donde siempre parece a punto de anochecer y caminas pegado a las paredes, hacia los tiros que suenan a a lo lejos, mientras escuchas el ruido de tus pasos sobre los cristales rotos. Territorio comanche es allí donde oyes crujir bajo tus botas, y aunque no ves a nadie sabes que te están mirando.”

Arturo Pérez-Reverte, Territorio Comanche.

Durante esta temporada de exámenes de junio aparqué la lectura de Gomorra para ahogar las penas estudiantiles en una obra algo más ligera. Entre tanto apunte de teoría periodística, necesitaba algo con más caña, periodismo puro, reporterismo exacerbado, supervivencia profesional. Algo que me hinchara la vena del cuello, una demostración de los porqués de haber elegido periodismo en vez de cualquier otra carrera más fácil o más difícil, con más o con menos salidas al mercado laboral. Abrí Territorio Comanche y comencé a leer.

Barlés y Márquez son dos reporteros de TVE que, mientras esperan a que el puente de Bijelo Polje sea reventado por los croatas para evitar el avance enemigo, divagan entre matojos y arbustos, apostados cerca de las balas, rememorando colegas muertos en una guerra que, como todas, carece de sentido cuanto más dentro de encuentras.

Márquez es el cámara y Barlés (Reverte) el periodista. La excusa para contar recuerdos, vivencias e historias de guerra lo encuentran en el tiempo de espera que usan mientras el puente de Bijelo Polje no es derribado. Márquez no quiere perderse tal espectáculo y por ello aguardan durante todo el libro a que las cargas que hay colocadas en la base exploten. Las imágenes lo son todo y, en cierto modo, se presenta al cámara como un cazador de momentos. Y el que no se hace con un puente en el momento de saltar por los aires, no es leyenda.

Es un libro cortito, ideal para leer en un par de ratos, muy entretenido y sobre todo interesante para aquellos que, como yo, estudian periodismo. Además, todo ello aderezado con la prosa siempre dura de Pérez-Reverte. Un must read para cualquier periodista, desde los conatos de quince años hasta las viejas glorias que, puro en boca, reparten sabiduría en conferencias y charlas.


Pecado capital

Junio 21, 2009

No sé qué es más grave, que emitan unas imágenes falsas o que no hayan visto nunca Perdidos.

El periodismo vive un momento de crisis conceptual, de cambio constante, de renovación. La sociedad, cada vez más, mira con recelo las informaciones vertidas por los medios por dudar de su imparcialidad y de su objetividad.

Por eso no ayudan nada este tipo de actuaciones. No contrastar las fuentes es pecado capital. Que el humo negro les juzgue.

PD: al menos se han disculpado.

También se han hecho eco:

Blogs y Blogs

La terminal

Blood, Sugar, Sex, Zapas

JZR Blog

Chekiando el mundo

YouFoundMe