Resulta que cuando estás en Murcia, sobre todo por las tascas, caminando o parado, dentro o fuera de algún pub, hablando con alguien o pensando en lo tuyo, pero siempre acompañado de una bella (o no) fémina, disfrutando de la oscura y cálida noche a la vera del río Segura, llega un tipo bajito, medio encorvado, de rasgos asiáticos, y se te acerca para ofrecerte rosas. De plástico y naturales.
Este tío es un hombre tranquilo, no se sobresalta. Su ritmo al andar es invariable haga frío o calor, llueva o nieve. Pasito a pasito se va abriendo paso entre la multitud para golpear con las rosas el brazo del novio, rollo, acompañante, amigo o ídem con derecho a roce de una sonriente chica que no sabe si pedir o no una flor, porque por un lado es bonito caminar por la ciudad con una rosa en una mano y la de tu chico en la otra, pero por otro… es un poco cutre ¿verdad?
Háblale como quieras, en inglés, sueco o gallego, él te responderá en su idioma. Chino, japonés, coreano. Vete a saber. Pero da igual, maneja el lenguaje de los vendedores errantes. O me compras o no. Te insisto un poco. Y si no quieres, me voy. Y el tipo se va, en busca de otra pareja a la que pueda rascarle dos míseros euros por una rosa gastada y quizá sabedora de lo efímero de la unión que va a simbolizar durante unos días. Los que aguante con agua, claro.
No sé cómo se las apaña, pero consigue entrar en muchos pubs con portero en la puerta. ¿Cómo serán las miradas que se dediquen? ¿Cruzarán palabra alguna? Sinceramente, no imagino, por imaginar a alguien cualquiera, al portero de Badulake compadeciéndose de este humilde vendedor de rosas y dejándole pasar a hacer negocio. ¿Habrá algún tipo de acuerdo entre los pubs y los “jefes” de los chinos? Quizá se trate de un contrato no firmado: tú me dejas vender en tu pub y yo no te quemo el local. Así de sencillo.
Pero olvidémonos de lo perjuicioso, de lo feo de esta historia. Centrémonos en Lee, en Chun, en Sue, en Yi… bueno, en el chino de las rosas. Porque esa es otra. ¿Cómo se llama? ¿Qué nombre tendrá este Cupido sesentón (o setentón) que lanza rosas a los corazones de las murcianas? Hristo le llama Yayo Delgado…
Como cualquiera que frecuente la noche murciana, el chino de las rosas habrá tenido innumerables choques con gente que no se merece que le ofrezcan una maldita rosa. Incluso agresiones, robos e insultos. Gente que no aprecia lo que en realidad es suyo aunque no lo parezca por sus rasgados ojos. La murcianía, de la que muchos hacen gala, a estos chinos con sus rosas les rebosa por los poros.
Sí, en plural. Chinos. No se sabe a ciencia cierta si es uno o si son veinte. Lo cierto es que hay varios. Incluso alguna mujer. Pero es una especie de leyenda urbana, porque yo no las he visto. Mi memoria de pez sólo me alcanza para recordar a dos de ellos, que son tan parecidos que, quizá, sean la misma persona. Pero, ¿quién lo sabe?
Muchos cuentan que le han visto lejos de Murcia. La Manga, Lo Pagán, Torrevieja… Y es que el amor no sólo se materializa aquí, donde vive el Sol, en la ciudad capital de la región sin estereotipo. El amor toma forma de rosa de plástico allá donde haya un chino, allá donde un enamorado regale una flor de tela a la chica que le sonríe. O que le frunce el ceño.
“¿Rosas de plástico? Cómprame de verdad, mándame un ramo a mi casa… ¡so cutre!”
Llevo tiempo preguntándome cuál será su historia. Cómo vino a Murcia, dónde vive, en qué condiciones. Y cuando te cuestionas esas cosas, y te preocupas, aunque sea un mínimo, por sus rutinas diarias, es porque, en cierto modo, guardas algún tipo de aprecio por esa persona. Quizá sea problema mío, que veo el lado romántico de todo esto y que aprecio el trabajo de una persona que va regalando amor a las parejas murcianas en forma de rosa de plástico. No lo sé muy bien, pero a pesar de su pesadez dando golpecios en el bracico, se les estima. A fuerza de verles y de rechazarles, claro. Una noche de fiesta no sería lo mismo sin su chino con sus rosas. O japonés. O coreano. De lo que no hay duda es que, a estas alturas, ya es más murciano que la sardina del río.