The Bro Code

Noviembre 12, 2009

Barney Stinson es uno de los personajes más carismáticos e imitados de la televisión de los últimos tiempos. Por eso, todo lo que abandona la ficción y se convierte en algo tangible para los espectadores acaba siendo un éxito.

Desde que The Bro Code (El Código de Colegas) apareció en Como Conocí a Vuestra Madre, los fans de Barney pueden conseguirlo pagando un módico precio. En el libro están todas y cada una de las reglas más hilarantes ideadas por el gran Stinson para que los colegas estén unidos para siempre. Aquí, la traducción. Los fans no os lo podéis perder.


Golosinas

Octubre 8, 2009

Siempre he sido muy nazi con el tema de las golosinas. A mí me gustan las que me gustan, y las que no me gustan, ni olerlas. Vamos, que cuando entro a una tienda de golosinas y me da por comprarme una bolsa, siempre, y repito SIEMPRE, voy a las mismas cajas. Moras, pizzas, algún huevo frito, coca-colas, lacasitos, gominolas de ositos o variantes y poca cosa más. Innovación cero.

De todos modos, de chaval nunca fui demasiado adicto a las golosinas. Recuerdo con especial cariño una excursión que hice con el colegio de esas que te ibas a las 9 de la mañana y volvías a las 5 de la tarde, para la que ahorré cinco eurazos con los que comprarme una bolsa gigante de golosinas que me duró varios días.

Una vez, hace ya menos años, compré golosinas en una tienda de Cehegín. Y he aquí una de las razones por las cuales no me arriesgo a la hora de endulzarme la boca. Eché a la bolsa un par de gominolas con forma de cereza. Hasta ahí todo bien, pero… no representaban a una cereza, sino a una maldita guindilla. Una maldita guindilla. El resultado lo podéis imaginar: picores, estornudos, toses, cara roja… Lamentable.

Ir al cine es una de las actividades que más se prestan a comprar golosinas. Las palomitas también molan, pero son monótonas, siempre lo mismo, siempre la misma bola blanca multiforme con el maíz dentro. Las golosinas son otra cosa, otro mundo de sabores diferentes, cada uno distinto al anterior.

Todo colegio tiene cerca una tienda de golosinas. Y cada tienda, una caja. Y cada caja, una cola. Una cola tremendamente larga cuando terminan las clases. Antes, cuando salíamos sobre las cinco de la tarde, sí que se llenaban las tiendas de golosinas anexas. Ahora que los niños salen, en muchos casos, a las 14:00 horas, los comercios del dulce han visto reducidos sus ingresos:  a esa hora no hay quien convenza a mami o papi para que te compre un pica pica.

En definitiva, que la vida no es como una caja de bombones, sino como una bolsa de golosinas: a veces es dulce cual mora de fresa, y a veces pica, como una de esas largas lenguas bañadas en sal que provocan lagrimillas en los rabillos de los ojos.


Pajillas

Julio 22, 2009

Imagen002No, no pienses mal. No es el diminutivo del divertimento favorito del adolescente medio español. La pajilla, también conocida como pajita fuera de los límites murcianos, es el conducto que separa a tus labios del líquido que contiene el vaso de plástico del McDonald’s.

Es divertido usarlas de vez en cuando. Y cómodo. Evita levantar el brazo para llevar el vaso a la boca. De pequeño me gustaban esas larguísimas que tenían mil curvas y que regalaban con los paquetes grandes del Cola Cao. Joder, que me quedaba bizco mirando el recorrido de la leche.

¿Y la de pescozones que me he llevado por, en vez de absorber, soplar por la pajilla? Que las burbujicas que se formaban en el vaso eran la crema. Pero claro, según mami era de mala educación. Reprimenda y otra vez a beber, lo que no quitaba que cuando desaparecía de su vista, las pompas volvieran al vaso.

He ido dos veces al Madison, pero no al Square Garden, sino a una cafetería que hay en el centro comercial Nueva Condomina (ver foto). Ambas dos he pedido un granizado de limón, que está muy rico ahora en verano. Y joder, las dos veces me han puesto una pajilla rota. Intentar beber por una con tres agujeros es una odisea. Salpica, no llega líquido a la boca y te hace tener que pedir “otra pajilla, por favor”. Por fortuna, no soy el único. Durante mi última visita, pude comprobar cómo tres personas pedían “otra pajilla, por favor, que esta está rota”.

Muy amablemente te dan otra, pero leches, que la segunda también tiene un agujero por donde se dobla. Que hay que tener mala suerte, digo yo, para pedir dos pajillas y que las dos estén rotas.

A ver si cambian de proveedor, porque me veo con mi pajilla de mil y una curvas en el bolsillo para que cuando vaya a una cafetería, pueda pedir un granizado de limón pero “sin pajilla, por favor, que ya llevo yo la mía”.

ACTUALIZADO A 30/09/09

Nos cuenta Miguel Ángel Flores, gerente de Madison Lunch & Coffee que las pajillas ahora son mucho más gruesas y que no se rompen. He podido dar fe de ello: ahora son negras y más gordas, pero lo mejor es que ya no se rompen y se puede beber tranquilo. Ahora ya sólo falta que bajen un poco los precios… :D


Pecado capital

Junio 21, 2009

No sé qué es más grave, que emitan unas imágenes falsas o que no hayan visto nunca Perdidos.

El periodismo vive un momento de crisis conceptual, de cambio constante, de renovación. La sociedad, cada vez más, mira con recelo las informaciones vertidas por los medios por dudar de su imparcialidad y de su objetividad.

Por eso no ayudan nada este tipo de actuaciones. No contrastar las fuentes es pecado capital. Que el humo negro les juzgue.

PD: al menos se han disculpado.

También se han hecho eco:

Blogs y Blogs

La terminal

Blood, Sugar, Sex, Zapas

JZR Blog

Chekiando el mundo

YouFoundMe


Desde China con amor

Abril 29, 2009

chinoResulta que cuando estás en Murcia, sobre todo por las tascas, caminando o parado, dentro o fuera de algún pub, hablando con alguien o pensando en lo tuyo, pero siempre acompañado de una bella (o no) fémina, disfrutando de la oscura y cálida noche a la vera del río Segura, llega un tipo bajito, medio encorvado, de rasgos asiáticos, y se te acerca para ofrecerte rosas. De plástico y naturales.

Este tío es un hombre tranquilo, no se sobresalta. Su ritmo al andar es invariable haga frío o calor, llueva o nieve. Pasito a pasito se va abriendo paso entre la multitud para golpear con las rosas el brazo del novio, rollo, acompañante, amigo o ídem con derecho a roce de una sonriente chica que no sabe si pedir o no una flor, porque por un lado es bonito caminar por la ciudad con una rosa en una mano y la de tu chico en la otra, pero por otro… es un poco cutre ¿verdad?

Háblale como quieras, en inglés, sueco o gallego, él te responderá en su idioma. Chino, japonés, coreano. Vete a saber. Pero da igual, maneja el lenguaje de los vendedores errantes. O me compras o no. Te insisto un poco. Y si no quieres, me voy. Y el tipo se va, en busca de otra pareja a la que pueda rascarle dos míseros euros por una rosa gastada y quizá sabedora de lo efímero de la unión que va a simbolizar durante unos días. Los que aguante con agua, claro.

No sé cómo se las apaña, pero consigue entrar en muchos pubs con portero en la puerta. ¿Cómo serán las miradas que se dediquen? ¿Cruzarán palabra alguna? Sinceramente, no imagino, por imaginar a alguien cualquiera, al portero de Badulake compadeciéndose de este humilde vendedor de rosas y dejándole pasar a hacer negocio. ¿Habrá algún tipo de acuerdo entre los pubs y los “jefes” de los chinos? Quizá se trate de un contrato no firmado: tú me dejas vender en tu pub y yo no te quemo el local. Así de sencillo.

Pero olvidémonos de lo perjuicioso, de lo feo de esta historia. Centrémonos en Lee, en Chun, en Sue, en Yi… bueno, en el chino de las rosas. Porque esa es otra. ¿Cómo se llama? ¿Qué nombre tendrá este Cupido sesentón (o setentón) que lanza rosas a los corazones de las murcianas? Hristo le llama Yayo Delgado

Como cualquiera que frecuente la noche murciana, el chino de las rosas habrá tenido innumerables choques con gente que no se merece que le ofrezcan una maldita rosa. Incluso agresiones, robos e insultos. Gente que no aprecia lo que en realidad es suyo aunque no lo parezca por sus rasgados ojos. La murcianía, de la que muchos hacen gala, a estos chinos con sus rosas les rebosa por los poros.

Sí, en plural. Chinos. No se sabe a ciencia cierta si es uno o si son veinte. Lo cierto es que hay varios. Incluso alguna mujer. Pero es una especie de leyenda urbana, porque yo no las he visto. Mi memoria de pez sólo me alcanza para recordar a dos de ellos, que son tan parecidos que, quizá, sean la misma persona. Pero, ¿quién lo sabe?

Muchos cuentan que le han visto lejos de Murcia. La Manga, Lo Pagán, Torrevieja… Y es que el amor no sólo se materializa aquí, donde vive el Sol, en la ciudad capital de la región sin estereotipo. El amor toma forma de rosa de plástico allá donde haya un chino, allá donde un enamorado regale una flor de tela a la chica que le sonríe. O que le frunce el ceño.

“¿Rosas de plástico? Cómprame de verdad, mándame un ramo a mi casa… ¡so cutre!”

Llevo tiempo preguntándome cuál será su historia. Cómo vino a Murcia, dónde vive, en qué condiciones. Y cuando te cuestionas esas cosas, y te preocupas, aunque sea un mínimo, por sus rutinas diarias, es porque, en cierto modo, guardas algún tipo de aprecio por esa persona. Quizá sea problema mío, que veo el lado romántico de todo esto y que aprecio el trabajo de una persona que va regalando amor a las parejas murcianas en forma de rosa de plástico. No lo sé muy bien, pero a pesar de su pesadez dando golpecios en el bracico, se les estima. A fuerza de verles y de rechazarles, claro. Una noche de fiesta no sería lo mismo sin su chino con sus rosas. O japonés. O coreano. De lo que no hay duda es que, a estas alturas, ya es más murciano que la sardina del río.


¿Salmonella en los Happy Meals de McDonald’s?

Abril 11, 2009

El otro día me lo comentaban, lo comprobé y sí, es verdad. En un anuncio de McDonald´s, la canción le hace un flaco favor a la empresa del payaso más conocido del mundo, Ronald McDonald.

Al final del spot, la letra de la canción A Minha Menina dice algo parecido a “salmonella”. ¿Es ése el oscuro secreto del éxito de McDonald’s?

En el 1:04.

Curioso, ¿verdad? Que lo mande alguien a El Hormiguero.


Pagafantas

Abril 9, 2009

Hace un par de años Internet convirtió a un perfecto desconocido en el pagafantas oficial del reino. De hecho, hasta entonces todos sabíamos lo que era un pagafantas pero nadie había dado en la tecla con el nombrecito. Sin embargo, aparecieron ellos con su vídeo y la lengua castellana apadrinó un nuevo término que todos acogimos con sumo gusto: PAGAFANTAS.

Para los que no lo sepan, allá por 2007 hizo furor en YouTube un vídeo en el que aparecían una chica y un chico semidesnudos después de una fiesta en la casa de uno de ellos, a oscuras, solos y de alcohol hasta el culo. Se grabaron en vídeo haciendo el tonto y un amigo de él descubrió tan preciado tesoro al trastear la cámara. Raudo y veloz, subió el vídeo a YouTube. El protagonista, al no haber llegado con ella a más de lo que se muestra en los siete minutos de vídeo, se convirtió, a partir de entonces, en El Pagafantas. Y el revuelo causado alcanzó cotas insospechadas.

Pero, ¿qué es un pagafantas? Según Borja Cobeaga es “el chico que está todo el día pegado a una muchacha y que la consuela, la acompaña, la mima pero no tiene ninguna posibilidad sentimental y/o sexual con ella. Él quiere algo, pero ella le ve como un amigo, como un hermano.”

Pues bien, ahora, dos años después, llega Borja Cobeaga y hace una película (me enteré vía Roscachapa) sobre el pagafantas autóctono. El portagonista es Gorka Otxoa (Vaya semanita, Cuestión de sexo, Saturday Night Live), y salen dos de Muchachada Nui: Julián López y Ernesto Sevilla. Creo que se estrena el 3 de julio de 2009.

No todo iban a ser hostias al cine español, ni mucho menos. De vez en cuando hay ideas originales y películas que, a priori, parecen interesantes. Esta en concreto es una comedia muy actual que parece que se aleja un poco del caca, culo, pedo, pis predominante en el cine patrio. Además tiene un punto a su favor, y es que salen Julián López y Ernesto Sevilla, dos de los mejores cómicos de la nueva hornada nacida de La Hora Chanante.

A falta de verla, aplaudo la idea. Y el título. Un guiño a toda la comunidad internetera para dar nombre a un personaje con el que todos nos sentiremos identificados tras ver la película. Y es que todos, o hemos sido pagafantas alguna vez, o conocemos a alguien que lo ha sido.

Trailer de Pagafantas

¿Eres un pagafantas? Haz el test.


La Verdad entrevista al “Chucky de Cieza”

Abril 6, 2009

Daniel Vidal, periodista de La Verdad, publicó ayer en el periódico una entrevista con el personaje más famoso de Cieza: el Chucky. Dice que sólo iba borracho, que está en paro, que llevaba una pistola de agua en el coche en el momento del vídeo y que le encanta la pesca submarina. Me ha sorprendido mucho que diga que sus mejores amigos son sus padres… no lo hubiera esperado de él. Ah, y desmiente que el Cristian le diera una paliza después de ver el vídeo.

El Chucky saltó a la palestra hace algo más de un año, cuando comenzó a correrse la voz sobre la existencia de un vídeo en YouTube de un tipo de Cieza que iba pasadísimo tras una noche de fiesta en la discoteca Central. Su facilidad de verbo ha cautivado desde entonces a más de medio millón de personas, que son las que han reproducido el vídeo en YouTube.


Lo confieso, me he enamorado de una serie de televisión

Diciembre 1, 2008

A punto estuve con House en su momento y al final me he dado cuenta de que me he enamorado de otra serie…

Empecé a verla en laSexta hace bastantes meses (un año o así ya) por las tardes, después de Sé lo que hicisteis. Pronto me enganchó, hasta el punto de ver dos veces la primera temporada con tal de quitarme el mono antes de que emitiesen la segunda…

Luego descubrí que podía verla por Internet y ya todo fue mucho más cómodo. Por fortuna, he podido ver todos los capítulos emitidos hasta el momento (en inglés, subtitulados al español por si me pierdo un poco). Y joder, es una serie legen… espera, espera un poco… DARIA!!

¿A la altura de Friends? Puede que no, ya que la serie protagonizada por Ross, Rachel, Chandler, Joey, Phoebe y Mónica tenía un guión con más enjundia y profundidad… Cómo conocí a vuestra madre es mucho más cómica. Y vaya que si consigue hacerte reir.

Narra la vida de un grupo de amigos y sus líos amorosos, casi siempre en clave de humor. El protagonista es Ted Mosby (Josh Radnor), que es el que cuenta a sus dos hijos, a modo de narrador (en formato flashback), cómo conoció al amor de su vida, que es a la postre la madre de los niños que le escuchan pacientemente en un sofá antes del comienzo de cada capítulo.

Marshall es su mejor amigo. Un grandullón llegado a Nueva York para estudiar en la universidad, lugar en el que conoció a Lily Aldrin (Alyson Hannigan), su pareja. La cuarta miembro del grupo es Robin Scherbatsky, una guapísima periodista canadiense.

El quinto y último, y no por ello menos importante (todo lo contrario), es Barney Stinson. Un mujeriego enfermizo que planea difíciles y originales tretas para conquistar a sus ligues de una noche, a las que nunca vuelve a llamar (salvo que se hayan hecho la cirugía estética). Un auténtico logro de los guionistas y de la persona que hay detrás, Neil Patrick Harris.

Lo más gracioso de todo esto es que una serie muy buena como es Cómo conocí a vuestra madre se emita, actualmente, los lunes después de Buenafuente. Una serie genial relegada a un puesto en el que laSexta debería emitir cualquier otra cosa, hasta porno. Pero no, es la hora de Ted y compañía.

Y sin embargo, tenemos que tragarnos soberanas mierdas como las “matrimoniadas” de Telecinco, los “Hombres de Paco” (o Lucas?) y un largo etcétera. Me jode mucho que la gente diga que tenemos la televisión que nos merecemos. Yo no me merezco esta televisión. Yo me merezco otra y por eso la pido y exijo desde lugares como este. De verdad, hoy más que nunca me dan ganas de decir: vaya un país de mierda.

Para quitarme (y por ende a vosotros) el mal sabor de boca y las babas que acabo de soltar, os voy a dejar una serie de curiosidades (entre ellas vídeos) de Barney Stinson. Y al final del post, una sorpresita ;)

Cómo conoció Ted a Barney

Legen… dario

¿Qué tienes, Barney?

Todos los capítulos de la serie AQUÍ


Títulos originales de pelis porno III

Noviembre 24, 2008

Llevaba tiempo ya este post en la nevera y creo que es hora de sacarlo. No es de muy buen gusto pero, qué demonios, ha de ver la luz igual que sus dos hermanos mayores. Ante la falta de originalidad, recurrí a los mensajes que mandan los oyentes al programa Carrusel Deportivo. Seguro que os suenan algunas…

Puticlínica de Recoñocimiento

Si no soy Curro Jiménez ¿qué hago con este trabuco?

Don Pijote de la Mancha

Don Cipote y Sancho Polla

De aquí a Camboya es lo que me mide la polla

Caramba con el mayordomo que pedazo de maromo

No me dejan jugar a la petanca por el tamaño de mi tranca

Vota a mi octava maravilla que me llega hasta la rodilla

Sé amable y afílame el sable

Necesito un telescopio para verme la punta del pito

No hay quien esconda semejante anaconda

Me llaman Bridgestone porque tengo cuatro estados: extrablando, blando, duro y extraduro.

Me trago lo del blanco, me trago lo del negro

Tengo que dar servicio a siete y sólo tengo este soplete

Corazones solitarios y trancas como armarios

Trancalarga

A veces la uso de rodillo porque me llega hasta el tobillo

La insaciable Wilma Hunting

In & Out y dentro otra vez

Preséntame a tu hermana que yo le enseñaré con lo que toco la campana

Ensalada de pepino en el colegio femenino

En Navidad se come pavo y ella me come el nabo

Si te gusta mi vespino ni te cuento mi pepino

Pandilla de mandingos para las chicas del bingo

Porque sea negro y tenga este taladro no me llames Black&Decker

Dice el yayo que la tengo como un caballo

Me llaman Cañaberal, como el cabo, porque mi novia despega cada vez que me ve el nabo

Vayatranca

Capitán Alatriste 2: limpieza de sable

Las trece rosas se comieron trece cosas

Por mucho que corra y corra siempre me acaban dando con la porra