Menos delanteros = más goles

El pasado domingo el Real Murcia caía derrotado frente a un superior Deportivo de la Coruña, que le ganó usando precisamente la propia medicina del conjunto pimentonero, los contragolpes. Esta vez el punto fuerte del equipo grana, la defensa, no estuvo a la altura y concedió varios mano a mano de los que los blanquiazules solo aprovecharon dos, en buena medida por una notable actuación de Notario.
Sin embargo, y a pesar de los fallos defensivos del último partido, el gran problema a solventar por Lucas Alcaraz sigue siendo la falta de gol, e incluso si vamos más allá, aún más dolores de cabeza deben darle la falta de ocasiones que se crean, ya que el Murcia no tiene a ningún pivote que juegue hacia delante, y es que ni Pablo García ni Movilla, ni mucho menos Richi, titular la última jornada de liga, son jugadores verticales. La movilidad de estos últimos se basa en la horizontalidad (sin Z de Zapatero) y ninguno consigue meterse entre líneas para dar ese último pase que tanto añora el juego grana.
En el artículo “La receta de Lucas” apunto que la clave del míster del Real Murcia es el orden defensivo de las dos líneas de cuatro hombres. Partiendo de la base de que Alcaraz no va a variar el sistema de juego en esas filas, la única variable que se me antoja posible, e incluso por qué no decirlo acertada, es que se prescinda de un delantero para dar entrada a un mediapunta que “mande romana” entre líneas y sí sea capaz de dar el último pase al punta. Ese hombre se llama Abel.
El jugador procedente del Málaga B está sorprendiendo a propios y a extraños, yo incluido, en los últimos partidos. Sus buenas actuaciones de las segundas partes están resultando muy agradecidas entre la afición grana, que clama por su titularidad. Pero yo voy más allá. El Real Murcia se encuentra en estos momentos en la mitad de la tabla, y no precisamente gracias a la abundante cantidad de goles que se están consiguiendo. Todo lo contrario. Los granas están ahí por la solidez defensiva y por ser uno de los equipos menos goleados. Es por eso que las dos líneas de cuatro jugadores deben permanecer intactas, culpables directos de que en la casilla de goles encajados marque solamente diez, y Lucas, como ya he dicho, lo sabe. Manteniendo este sistema fijo, el sitio de Abel es el de detrás del delantero, con libertad absoluta de movimientos para que pueda mover el juego ofensivo de sus compañeros, y es que es el mediocampista más vertical del que goza la parroquia pimentonera.
¡Lucas, clamamos por Abel!

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