Y ahora resulta que quieren quitar el Cristo de Monteagudo. Desarmarlo como si fuera una pieza de LEGO, empaquetarlo y apartarlo de la vista de todos aquellos laicos a los que les ofende la vista observar a la esbelta figura velar de la huerta murciana desde lo más alto del valle.
Anda que no da gustico ver el Cristo de Monteagudo en la lejanía, en lo alto del monte, cuando vuelves de viaje, de estar horas, días, semanas, meses o años fuera de Murcia, ahí con los brazos abiertos, acogiéndote como buen murciano que es.
No importa cuán estrecho sea el camino,
cuán cargada de castigo la sentencia.
Soy el amo de mi destino;
soy el capitán de mi alma
William Ernest Henley
No hace falta que Clint Eastwood haga una obra maestra cada año para alcanzar el Olimpo del cine. El mejor director del mundo tiene suficiente crédito, después de películas como Million Dollar Baby, Mystic River o Gran Torino, como para permitirse bajar el listón y rodar una que, si bien no alcanza el nivel de las anteriormente mencionadas, sigue estando muy por encima de la media que marca el resto de cintas que copan las carteleras semana tras semana.
Invictus es, en cierto modo, una película facilona para Clint. Sorprende poco; emociona cuando tiene que emocionar, tensa cuando tiene que tensar, abruma cuando tiene que abrumar.
En Invictus, Eastwood narra, de la mano de Morgan Freeman, cómo Nelson Mandela unió Sudáfrica a través del rugby. Y digo de la mano porque todo el peso de la película recae en en Freeman, un auténtico lobo que, de un bocado, se come todas las escenas en las que aparece.
Normalmente las películas deportivas suelen ser un bodrio infumable, por eso daba especial morbo que el genio entre los genios quisiera rodar una cinta con el rugby como telón de fondo. Y el resultado es fantástico.
Sin embargo, el no ser una de sus obras maestras ha hecho caer sobre la cabeza de Clint una serie de críticas que no merece. Estamos tan mal acostumbrados que Invitus, una película maravillosa, nos parece un trabajo menor. Sí, es una película facilona, pero muy conseguida. Cuando tiene que emocionar, emociona de verdad. Cuando tiene que tensar, tensa de verdad. Cuando tiene que abrumar, abruma de verdad.
Aunque Invictus no alcanza el nivel de, por ejemplo, Gran Torino, sí es una película sobresaliente. De todos modos, a estas alturas, Clint Eastwood puede hacer lo que quiera. Es el capitán de su alma.
El próximo lunes 11 de enero (el lunes que viene, vamos) comienza su andadura en laSexta el nuevo programa de Dani Mateo y Ricardo Castella, llamado Periodistas F.C. Este nuevo espacio parece que será un Sé lo que hicisteis segunda parte cuyo eje, en vez de la prensa del corazón, será la deportiva.
La televisión está muy falta de buenas ideas. De menos chabacanerías y más calidad. Y esta es una buena idea, sin duda. Pero los astros televisivos dicen que no va a triunfar y que en pocas semanas Periodistas F.C. volverá al cajón de las buenas ideas mal programadas.
Resulta que laSexta ha decidido emitir el nuevo programa de Dani Mateo y Ricardo Castella a las 14:55 del mediodía, sustituyendo a Padre de Familia, único producto que en esa franja horaria ha resistido el asedio de los informativos del resto de cadenas.
Sobra decir que un programa de nueva creación en una cadena pequeña no va a poder competir nunca con los informativos y sobre todo con el otro espacio deportivo de máxima audiencia que comienza a esa hora, léase los deportes de los Manolos. Fracasará como en su día lo hizo El muro infernal (aunque éste lo hubiera hecho en cualquier otro horario) y la magnífica Cómo conocí a vuestra madre.
Que conste que, dada mi condición de gafe, es posible que Periodistas F.C. acabe revolucionando el mundo del periodismo deportivo tal y como Sé lo que hicisteis lo ha conseguido con la prensa rosa. No obstante, todo parece indicar que, o bien es cancelado a las primeras de cambio, o bien acaba siendo reprogramado a otra franja horaria de un lunes a otro.
Dentro de muchos años, cuando todas las películas sean en 3D y estemos acostumbrados a ver entornos digitales capaces de representar cualquier persona, cosa, paisaje o mundo, nos acordaremos de la Navidad de 2009 y de Avatar, la nueva película de James Cameron tras doce años sabáticos dedicados a saborear y digerir el éxito de Titanic.
Como decía, evocaremos Avatar casi como una película de culto, como si fuera la primera cinta con sonido o incluso en color y diremos: “yo la vi en el cine cuando la estrenaron”, y nos sentiremos orgullosos al contárselo a nuestros hijos y nietos.
Avatar parece el futuro del cine. El planeta Pandora ha abierto el camino a directores y guionistas. Lo que hasta ahora era imposible, el 3D lo convertirá en realidad. La cinta de James Cameron, destinada desde el principio a ser la auténtica protagonista en los Oscars, es tan sólo el principio.
Sencillamente Avatar es un espectáculo visual capaz de enganchar al espectador con tan sólo los colores, los brillos, las texturas y la luz proyectada en la piel de los Na’vi. Una flora y una fauna creadas expresamente para satisfacer a Cameron, una lengua que ya tiene sus estudiosos y un ritmo vibrante son los complementos perfectos para fabricar un producto de éxito sin preocuparse demasiado por lo se que está contando.
El aspecto negativo de la película es, sin lugar a dudas, la simplicidad de la historia y la forma excesivamente rápida de contarla. Tan pronto estás viendo a un marine en silla de ruedas aterrizar en Pandora como, de repente, te encuentras a un muñeco azul dando saltos en medio de la selva.
Porque Avatar es la clásica historia de resistencia ante el invasor -en este caso, los Na’vi protegiéndose de los codiciosos humanos que ansían un valioso mineral- en la que un marine se enamora de una de estas alienígenas azules y se cambia de bando. Un regalo poco original envuelto con el mejor papel posible.
A pesar de la poca profundidad narrativa, Avatar representa una puerta abierta al mundo del 3D, a una técnica aún más depurada de crear películas con tan sólo papel, lápiz, un ordenador y un sistema de captura de movimientos.
Impresionante vídeo el que vais a poder ver debajo de estas líneas todos los amantes del Real Murcia. Las lágrimas os brotarán de los ojos a más de uno y de buen seguro os vas a sentir con unas enormes ganas de volver a ver un partido del equipo grana. El autor, por cierto, es Josico 04.
Sin embargo, me sigue doliendo que estas iniciativas y campañas pro Real Murcia sólo salgan a través de aficionados y no del propio club. ¿El Real Murcia no tiene un departamento de márketing? ¿Por qué no vende su imagen? ¿Por qué no convoca al murcianismo? ¿Por qué los aficionados tenemos que dar mucho y recibir tan poco (resultados deportivos al margen)?
Por fortuna el Real Murcia seguirá siendo lo que su afición quiera.
Barney Stinson es uno de los personajes más carismáticos e imitados de la televisión de los últimos tiempos. Por eso, todo lo que abandona la ficción y se convierte en algo tangible para los espectadores acaba siendo un éxito.
Desde que The Bro Code (El Código de Colegas) apareció en Como Conocí a Vuestra Madre, los fans de Barney pueden conseguirlo pagando un módico precio. En el libro están todas y cada una de las reglas más hilarantes ideadas por el gran Stinson para que los colegas estén unidos para siempre. Aquí, la traducción. Los fans no os lo podéis perder.
Me gusta Estopa, sí. No lo puedo evitar. No soy muy amigo de los artistas comerciales que salen en la radio y cuyos singles se los saben al dedillo las quinceañeras fans de Física o Química. Sobre todo porque, más allá de esos singles, no hay mucho más que rascar.
Estopa me gusta desde el minuto cinco de su carrera. Desde que sacó su primer disco, titulado como ellos mismos, y que rompió moldes con una rumba agresiva y muy canalla. Su segundo trabajo, Destrangis, algo más calmado, más popero quizá, pero con dosis estoperas más conseguidas, me enganchó definitivamente.
Su propia cima la alcanzaron entonces, y es que desde Destrangis, Estopa no ha cuajado un trabajo que se equipare a los dos primeros. “¿La calle es tuya?”, “Voces de ultrarrumba” y “Allenrok” han sido sus últimos discos, en los que hay letras muy buenas alternadas con temas sin chicha ni limoná.
Dos tipos normales que venían de trabajar en la fábrica, de repente, apartan a los Backstreet Boys de las listas de ventas, meten un millón de discos en los hogares españoles y se quedan tan panchos. Desde entonces, ellos mismos y la gente de su entorno afirma que no han cambiado.
Ahora llega su nuevo disco recopilatorio, un trabajo en el que lo más granado de la música española rinde tributo a estos dos canallas de Cornellá. Ana Belén, El Canto del Loco o Carlos Jean se han atado con las cuerdas de sus guitarras para obtener el mejor sonido alternativo a algo salido de la mente de Estopa.
En cierto modo, y aunque sus trabajos ya no sean lo mismo, Estopa sigue siendo Estopa. Dicen sus detractores, como los detractores de todos, que todas sus canciones son lo mismo. Incluso que son una burda copia de Los Chichos. Pero qué queréis que os diga, diez años después, a mí Estopa me sigue sonando a Estopa.
Es esta una etapa rara en el mundo del periodismo. Uno sabe que la profesión está cambiando, que el periodista tradicional de sombrero y gabardina cabalga a oscuras en busca de nuevos roles y que las pantallas están sustituyendo a los periódicos. Pero lo que no sabemos es lo que de verdad está pasando en las entrañas del periodismo, la próxima transformación, la siguiente evolución.
¿Hacia dónde vamos? Parece que la comunicación va fluyendo de manera que poco a poco va encontrando su rinconcito en Internet. Radio, televisión y prensa en la Red. El periodismo se muestra abocado a ello. Sin remedio.
Y sin embargo, nos encontramos noticias desconcertantes, como que Soitu cierra sus puertas por lo que parecen ser problemas de financiación.
Mientras los medios de comunicación tradicionales agonizan, las nuevas ideas online pretenden ser un referente en el mundo de la información. Y Soitu lo pretendía más que nadie, haciendo algo nuevo, diferente, para un público selecto y dándole especial importancia al periodismo ciudadano.
Se me antojan dos causas, a bote pronto, por las que el BBVA (principal fuente de financiación) ha cerrado el grifo. La primera es la obvia dados los tiempos que corren: la crisis obliga a recortar gastos. La segunda, que Soitu carecía de la audiencia requerida y sin ella no hay publicidad, por lo tanto, no hay ingresos.
Mobuzz, Soitu… ¿el siguiente será La Información? Parece que el buen periodismo en la Red española no llegará mientras no haya dinero. La salida de la crisis aportará un revulsivo y será entonces cuando de verdad veamos por qué derroteros viaja el periodismo: si por el nacimiento de nuevas redacciones, emisoras y televisiones o bien por la creación de webs periodísticas que convertirán al profesional de la comunicación en un todo en uno. ¿Acabará el periodista moderando foros en Internet?…
La fama es un valor que no podemos controlar. No podemos elegirla: simplemente es la que es y hay que aceptarla como tal, porque a veces luchar contra ella supone un esfuerzo inabarcable.
Un simple movimiento, malinterpretado, te crea una peste alrededor que, misteriosamente, todo el mundo huele. Pero lo pero de todo es cuando tú mismo te ganas, a pulso, esa fama. Y por todos es conocida la que tiene la UCAM. Sorprendentemente, la Católica ni siquiera hace por luchar contra ella. Todo lo contrario. Parece seguir empeñada en aparentar delante de la clase política en vez de cuidar lo que tiene en sus aulas.
Aún no se han enterado de que no sólo basta con ofrecer una enseñanza personalizada, con grupos reducidos y un ambiente más familiar (entre alumnos y profesores, porque lo que es la UCAM sigue siendo un ente por encima del bien y del mal).
De repente y con un escueto comunicado, Jefatura de Estudios “informa” del aplazamiento de la fiesta de bienvenida 2009 al sábado 21 de noviembre, día en el que sólo se celebrará un viaje a Terra Mítica (como los niños de 12 años que van de excursión con el cole) para los novatos. Y el resto, qué, ¿no tenemos derecho a ser bienvenidos?
Encima, el propio 21 de octubre, día en el que estaba previsto que fuera la bienvenida, aparece un séquito de guardias de seguirdad en el párking, lugar de encuentro para los alumnos el día de la bienvenida, registrando coches y mirando culos femeninos. Para “disuadir” de cualquier salida de tono.
Somos los alumnos los que defendemos a la UCAM cuando se la acusa de “regalar títulos”. Y la defendemos porque nosotros somos los que nos tenemos que currar el aprobado y sabemos qué se cuece dentro. Pero para defender a nuestra universidad tenemos que sentirla como algo nuestro, que nos respeta y nos tiene en cuenta.
No se nos dijo nada hasta última hora, no se negoció nada, no se nos propuso nada. Simplemente, porque lo digo yo, se aplaza. ¿Cómo vamos a tener en cuenta a la UCAM si ella a nosotros no nos tiene en cuenta?
Lo andaba yo pensando este mediodía, poco después de enterarme del prematuro fallecimiento de Andrés Montes. Para ser leyenda hay que morir joven. El primero que confirmó esta teoría fue, probablemente, Elvis Presley (por más quealgunos se empeñenen lo contrario). Vivió rápido y murió sin arrugas, para dejar un cadáver bello. La primera leyenda.
La segunda, quizás, sea Marilyn. La rubia más amada del mundo también dejó un cadáver bonito, objeto de deseo de algunos, que en la viña del Señor hay de todo. El primer gran mito sexual murió a los 36 años sin que, de momento, se sepa a ciencia cierta el porqué.
El tercero es alguien demasiado reciente, por desgracia. El, para muchos, peor amigo de los niños Michael Jackson. El rey del pop duró 50 años sobre esos zapatitos con calcetines blancos, bailando en los escenarios como nadie, cantando ante los micros como pocos. Otra muerte sin que se conozcan muy bien los porqués han terminado de lanzar al autor de Thriller hasta el Olimpo de las leyendas.
Como ellos hay muchos casos más, pero estaremos de acuerdo en que la muerte, llegada antes de tiempo, ensalza al personaje. Y ayer, a los ciencuenta y pocos, falleció Andrés Montes. No repetiré el tópico de “la vida ya no es tan maravillosa” que ya han usado todos los periódicos, radios y televisiones del panorama inforamtivo español, pero sí que entonaré un sentido Descanse En Paz, porque más allá de gustos periodísticos, Montes parecía un buen tío. Frente al micro, el “negro” entretenía como pocos, y cuando narraba baloncesto, hacía entretenido hasta un Bucks-Pacers de finales de los 90. Su tándem con Daimiel, sensacional.
Le sacaron de Canal + y le metieron en laSexta para narrar fútbol sin saber muy bien por qué. Ya no era lo mismo, y Montes se ganó un cierto grupo de detractores que bajaban el sonido de la TV cuando jugaban Tiburón Puyol, MotoGP o Humphrey Bogart. Como todos los genios, dividió a España. La mitad le quería y la mitad no le soportaba enfrente de la cámara. Sin embargo, consiguió que todos le respetaran. Por eso hoy es un día triste para todos.
Mi nombre es Alberto Espinosa y este es mi blog personal. Murciano y murcianista sin remedio, estudio periodismo por vocación. Y a ratos, escribo aquí.
Contacto
@juanmacastano Por noches como ésta decidí estudiar periodismo.Ahora trabajaré haciendo fotocopias durante 10 años por vuestra culpa.Gracias 1 month ago