


Hace dos jueves fui a uno de esos centros comerciales que abundan por Murcia últimamente. Aunque en un principio pensaba comprar un par de libros (entre ellos el excelente y ya comentado “El niño con el pijama de rayas“) en la fnac, tras despedir a mi acompañante me encaminé decidido a la tienda GAME, espoleado por esa “vena” que me da cuando me da y me obliga a hacer cosas que en el fondo deseo pero mi naturaleza tacaña evita.
Allí, y tras echar una ojeada entre los juegos de segunda mano (siempre lo hago aunque nunca compre nada) con la intención de encontrar un abandonado Halo 3, le pedí al chico que ordenaba cajas detrás del mostrador que me diera una copia del NBA 2k8. Me lo estaban recomendando encarecidamente y, aunque pensaba hacerme con él más adelante, no había ido a ese centro comercial a por el juego, por lo que me sentía un poco culpable. “Cómpralo, si lo ibas a hacer antes o después”, me decía a mí mismo autoconvenciéndome.
Ya en casa y con mi Xbox 360 encendida, introduje el juego y me preparé para la mejor experienca de baloncesto virtual que podía tener hasta el momento. Una interfaz más correcta, más sencilla que su antecesor nos da la bienvenida. Chris Paul, base de los Hornets, aparece en la pantalla de presentación. “Pulsa Start”, dice. Y lo pulsé.
Mi primer partido creo recordar que fue con los Celtics (jo, qué curiosidad tenía) y tan sólo con jugar un simple cuarto me dí cuenta de que parecía que estaba viendo uno de verdad en la cadena americana ESPN, como suelo hacer por internet. Comentarios, sonidos, el público… sencillamente impresionante.
Hay momentos en los que, cuando juegas fuera de casa y tu rival mete un par de triples seguidos, la gente se levanta de su asiento, grita, alza los brazos… algo hasta ahora normal que sale en todas las ediciones pero con algo nuevo… y es que este sí te pone nervioso. Te pone en tensión, como si de verdad te estuvieran gritando a ti. Te sientes en la cancha.
Una de las novedades del juego, probablemente la principal, es la barra de tiro que aparece debajo de cada jugador junto a su nombre, y que según esté más o menos llena indica la capacidad que tiene de anotar desde esa posición. Además está muy logrado ya que cuando alguien falla varias acciones del juego, ya sean tiros, pases, o le pongan un tapón intimidatorio, la barra cambia de color hacia tonos mas azulados para mostrar la confianza negativa que tiene en sí mismo el jugador. A su vez, si el color varía hacia el naranja y el rojo, aprovéchalo, ya que tiene “la muñeca caliente”.
Por otro lado, las mecánicas de los tiros son geniales, cada jugador tiene la suya propia y además ya no es como el 2k7 que cuando un jugador tenía una “mecánica fácil”, como la de Delonte West, anotaba mucho más que alguien con una difícil, como por ejemplo Andrea Bargnani.
No todo iba a ser bueno, claro. Aunque tengo detractores acerca de este tema, los tiros libres han dado un paso atrás. Las mecánicas siguen siendo excelentes, pero es mucho más difícil saber cuando hay que soltar el botón analógico derecho para anotar. En el 2k7 había un truiquito que era soltar cuando el jugador doblaba las rodillas, pero ahora resulta casi imposible. Quizá sea sólo falta de práctica.
Una de las compras obligatorias para todo aquel que ame el basket y tenga consola. Sin duda, RECOMENDADO.
Mención especial: Nuevo concurso de mates online, algo que se echaba realmente en falta en las anteriores ediciones, además del de triples offline.